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"...No me detendré, señor presidente, en la puelta de mi casa a ver pasar el cadáver de nadie; pero tenga la seguridad, señor presidente, que estaré sentado en la vereda de mi casa viendo pasar los funerales de la dictadura para bien del país y para honor de la República y de América....". Palabras del Dr. Ricardo Balbín, cuando lo expulsan impunemente de la Cámara de Diputados de la Nación, durante el primer gobierno peronista. En esas palabras se dirige al presidente del cuerpo, Héctor Cámpora.

 

OPINION DE BALBIN EN 1980/81 SOBRE EL PERONISMO

"En 1943, surgió la cosa nueva, que es esa prédica realizada por Perón. Creo que allí ocurre un hecho político que es imputable al radicalismo, que manejó mal los acontecimientos, no de mala fe sino equivocadamente. Si examinamos esos procesos podemos concluir que no ganó el peronismo sino que perdió el radicalismo. La posición radical no era muy agradable en ese momento, pero por razones circunstanciales. Éstos son hechos históricos que hay que analizarlos, ya que todos tenemos un margen de responsabilidad. Lo que vino después fue un movimiento que pudo realizarse en plenitud, pero el sistema, su forma de realización, se malogró. En esos últimos tiempos de gobierno, no representaba una expresión justicialista, sino una cosa diferente que creó este malestar que condujo a su derrocamiento, que no se pudo evitar.
Hablo del olvido, de la vocación de pacificación sin revancha, porque de lo contrario no nos arreglamos más. Alguna gente me ha reprochado este gesto... Yo tengo demasiada memoria... en primer lugar de los episodios que nos dividieron. Estuve en ellos y me di cuenta de que al pueblo había que buscarlo en la amistad, por eso hablé con Perón, a quien había combatido toda mi vida... fui echado de la Cámara, de modo tal que podía haber andado con mis rencores y enconos, pero un hombre que actúa en política no lo hace con vocación personal, pues sería un interesado... Yo con Perón nunca fui amigo, fui adversario de Perón. Peleamos. Yo con mis armas, él con las suyas. Habíamos sido adversarios y como adversarios nos encontramos para ver si pacificábamos al pueblo. Por lo menos lo hice yo así y él parece que lo entendió... lo que nadie puede decir es que yo haya sacado beneficios personales; ni Perón tampoco, de esta entrevista. No fue una alianza. Fue una exhibición de que se podían dar la mano dos hombres para ver si en lo posible el pueblo se amigaba. y el pueblo se amigó. Así que yo no lo traicioné a él y él no me traicionó a mí. Habíamos luchado como adversarios... Están demostrando (los pueblos) que están amigos. Ésas son preguntas que hace mucha gente con el propósito de demostrar que todo ha sido inútil, pero no es así ¿Qué va a hacer el justicialismo después de organizado? Supongo que el concepto de verticalidad mantendrá las figuras, porque no se pierden los fundadores de una expresión política, pero será un partido político hecho de abajo para arriba, entonces tendrá su modo de actuar: Creo que ha habido un
a lección en el país para evitar los distanciamientos circunstanciales, las no comprensiones, que derivan en cosas graves. "

RICARDO BALBÍN, entrevista en : Emiliana López Saavedra, 'Testigos del 'Proceso' Militar". 1976-1983.

"El clima ideológico que se vivía al principio de los anos 40, las presiones resistidas por los gobiernos fraudulentos de la época para aliarse con el Eje nazifascista y la continua propaganda de los grupos nacionalistas en las Fuerzas Armadas llevó finalmente a la revolución de 1943, encabezada por un grupo de oficiales, entre los cuales estaba Juan Perón, de decididas simpatías fascistas.
La experiencia justicialista hizo pensar a muchos en la Argentina, lo que ha tenido marcada influencia en la conciencia de amplios sectores, que la justicia social es incompatible con valores relacionados con el respeto a la legalidad y al estado de derecho, como la libertad de expresión, la tolerancia de los opositores, el respeto de la división de poderes, la limpieza en los procedimientos electorales, etcétera.
Los avances autoritarios del régimen iniciado en el 43 y consolidado tres años más tarde tuvieron un impacto notoriamente negativo en el sistema jurídico-institucional. Miembros del Congreso eran desaforados y destituidos. Todos los miembros de la Corte Suprema, menos uno, fueron sometidos a un juicio político grotesco y destituidos por motivos espurios. Luego de una acordada similar a la del 30 dictada en 1943 por la vieja Corte (Fallos, 196:5) y del fallo "Municipalidad vs. Mayer", de 1945 (Fallos, 201:266), en la que se sostiene que el gobierno de facto sólo tiene las facultades legislativas necesarias para el ejercicio de sus funciones y el cumplimiento de los fines de la revolución, aunque sus decretos-leyes cesan una vez superada la situación de facto, la nueva Corte amplió hasta límites irritos la doctrina de los gobiernos de facto. En efecto, en " Arlandini" (FaIlos,208: 185), decidido en 1947, la Corte sostuvo que "en la medida en que sea necesario legislar para gobernar un gobierno de hecho tiene facultades legislativas, sin que la determinación de esa necesidad -en cuanto a la extensión o en cuanto a la oportunidad-, siendo como es propio de la prudencia política, pueda ser judicialmente revisada", y en "Ziella" (Fallos, 209:26), del mismo año, se cambió la antigua jurisprudencia, sosteniéndose que "los decretos-leyes dictados por el gobierno de facto son válidos por razón de su origen y, puesto que tienen el valor de leyes, subsisten aunque no hayan sido ratificados por el Congreso mientras no sean derogados de la única manera que éstas pueden serio, es decir por otras leyes".
Por supuesto que los tribunales y la Corte en especial, dominados políticamente, no fueron una valla eficaz frente a los atropellos contra las garantías individuales cometidos en esa época. Se puede citar , entre tantos ejemplos, el fallo "Merk", de 1948 (Fallos, 211:193), en el cual la Corte avaló una apropiación hecha en 1945 de un laboratorio químico de origen alemán, llevada a cabo por un mero decreto del Poder Ejecutivo..." (...)

CARLOS S. NINO

(Fragmento del libro de Carlos Santiago Nino "Un país al margen de la ley", editado por emecé en el año 1992, Buenos Aires, Argentina. Pág. 65)

Se recomienda la lectura de los dos tomos de HUGO GAMBINI, de su 'Historia del Peronismo', editados por Planeta. Buenos Aires.


Nino, Carlos Santiago:
(1943-1993). Doctor en Derecho por la Universidad de Oxford, fue catedrático de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y profesor visitante regular de la Escuela de Derecho de Yale.
Tuvo un papel muy importante en el proceso de democratización de Argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín como asesor presidencial, coordinador del Consejo para la consolidación de la Democracia y miembro de la Comisión de Reforma del Código Penal de la Secretaría de Justicia de la Nación.
Su intensa actividad como investigador y conferenciante lo llevó a New York, Cornell, Frankfurt, Friburgo/Br., y otras ciudades. Es autor de una docena de libros y de más de sesenta artículos, muchos de ellos traducidos al inglés. Entre sus obras más recientes cabe destacar Introducción a la filosofía de la acción humana (1987), El constructivismo ético (1991) y Fundamentos de Derecho Constitucional (1993).

Homenaje a Carlos S. Nino, a 10 años de su muerte....